En adolescentes, aprendizaje, padres

A menudo me encuentro en sesión adolescentes totalmente desmotivados, con creencias muy limitantes sobre sí mismos y su potencial de éxito en lo académico. Su origen, su contexto y circunstancias son muy diversas, pero todos ellos tienen algo en común: han dejado de creer en sí mismos.

El Efecto Pigmalión

Es en este punto en el que me gustaría hacer una reflexión sobre el “Efecto Pigmalión”. Seguramente lo hayas oído alguna vez. Este efecto se define como la influencia potencial que ejercen las creencias de una persona en el rendimiento de otra.

A veces oímos expresiones como que los adolescentes son unos vagos, irresponsables, que solo piensan en divertirse, que no valoran todo lo que tienen, etc. Lo que no nos paramos a pensar, es que cuando un adolescente oye estas afirmaciones, le estamos dando un motivo para que piense que todo esto es cierto y actúe en consecuencia con lo que estamos esperando de él.

Esto se explica porque el adolescente interpreta estas expectativas como la confianza que se le está dando, y esto contribuye en su motivación, el refuerzo positivo o las sensaciones de recompensa.

De hecho, está demostrado que uno de los factores más importantes del éxito en el rendimiento académico de los adolescentes son las expectativas que los padres, profesores y la sociedad en su conjunto ponen en ellos.

¿Qué podemos hacer?

Por lo tanto, seamos un modelo para ellos y hablémosle de la manera en la que queremos que sean. Destaquemos su inteligencia, sus capacidades, su potencialidad para cambiar el mundo, aquellas acciones que hacen bien, etc. Yo ya he visto sus efectos, pero no se puede hacer todo el cambio desde dentro de la consulta.

Si necesitas ayuda para aplicar esta idea con tu adolescente, ¡no dudes en consultarnos!

 

Iris Ramon Torres

Neuropsicóloga (colegiada núm. 26206)