En Terapia individual

«Nada hay más fuerte que el hábito». Esto nos decía Ovidio ya desde antes de Cristo. Y sabemos que es así, por eso tenemos que procurar adquirir hábitos que nos favorezcan la salud y el espíritu. También es cierto que hay hábitos que son muy neutros, ni buenos ni malos, ni mejores ni peores.
Hay gente que tiene el hábito de desayunar cada día en el bar, hay quien almuerza en casa, e incluso, quien no desayuna. Pero lo que sí hemos visto estos días de COVID y restricciones, es que los hábitos tienen una fuerza increíble en las personas. Si los bares y las terrazas están cerradas, pues me cojo el café y me lo tomo en un banco o andando o unos metros más allá de la cafetería. Por qué?, pues porque estoy acostumbrado, tengo el hábito de hacerlo. No lo ha hecho todo el mundo, está claro. Hay otras muchas personas que se han adaptado a las restricciones y han alterado sus hábitos haciendo las cosas diferentes. Tanto para unos como para los otros, pienso que esto es bueno, puesto que nos obliga al cambio, por mínimo que sea, y por tanto pone a prueba nuestra capacidad de adaptación.
Si nos hubiéramos propuesto hacer estudios u observaciones masivas, imagino que algunas conclusiones hubiéramos podido sacar. Quizás estoy cayendo en tópicos de forma inductiva, pero visualizo grupos.
Uno de ellos, más aferrado a los hábitos o costumbres. Quizás más rebelde, quizás más obstinado, o más resistente a renunciar a pequeños placeres. «Yo tomo cada día el café fuera y lo seguiré haciendo». A pesar de que, como decía, lo han tenido que hacer de forma diferente.
Otro grupo, quizás más obediente, quizás con más capacidad de adaptación, quizás más flexible. «Antes desayunaba en el bar y ahora lo hago en casa».
Dicen que tardamos veinte días a interiorizar los hábitos. Es decir, si somos capaces de repetir una acción 20 días seguidos, en principio, ya se habrá convertido en un nuevo hábito. Quizás es muy cuestionable, pero bien, siguiendo este principio teórico, ahora habríamos interiorizado un nuevo hábito que tendremos que volver a cambiar….o no. Quizás por eso hoy, a pesar de que ya podíamos desayunar dentro o en las terrazas de los bares, he seguido viendo gente, con cafés con leche dentro de vasos de cartón, tomando el café de pie en la calle o pidiendo bocadillos para llevar. El hombre y sus costumbres….

Marta Santaeulària
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