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 En Terapia individual

Las fiestas de Navidad son un buen momento para tomar un libro y leer una tarde entera. El frío y el ambiente cálido y cómodo de las casas invitan a hacerlo. Este año con las restricciones quizás todavía más.

Leer o releer libros que nos gustaron, sin prisa, con calma, saboreando y pensando lo que leemos.

Yo este año he elegido «cómo ser un estoico» del Massimo Pigliucci. Como saben en Think trabajamos básicamente con la Terapia Racional Emotiva conductual de Albert Ellis. En el siglo XX, el estoicismo renace después de la Segunda Guerra Mundial e inspira no sólo la terapia del dr. Ellis, sino también la logoterapia de Viktor Frankl y otras terapias cognitivas conductuales.

El marco común de referencia es que para tener una buena vida deben comprenderse dos cosas: la naturaleza del mundo y la del razonamiento humano. Esto incluye también entender el sitio que ocupa uno en el mundo y el fracaso del razonamiento humano. La finalidad, como decíamos, es vivir una buena vida y llegar a ser la mejor persona que podamos ser.

Las escuelas que tienen como objetivo conseguir la mejor forma de vivir la vida, a mí, personalmente, son las que más me interesan.
Algunas de estas escuelas destacan el placer, otras la metafísica o el conocimiento humano. Los estoicos destaca su virtud para conseguir esta existencia exitosa. La virtud entendida como la capacidad para dominar las pasiones que perturban la vida.
Lo ideal conseguir la imperturbabilidad, es decir, tener un cierto grado de independencia del mundo externo. Esto no significa aislarse, ni prescindir de placeres más hedonistas, en mi opinión es la capacidad de encontrar el equilibrio en todo.

Buen momento pues para leer sobre los estoicos, frente a una Navidad que, en muchos casos, se ha convertido en la fiesta de los excesos, tener esa capacidad de encontrar el equilibrio no es fácil. Podemos empezar por cosas pequeñas, equilibrio en la comida y la bebida. Equilibrio en los gastos. Equilibrio en el ocio. Capacidad de dominio de sí mismo, de sus pasiones y compulsiones. Esto nos hace dirigentes de la propia vida, nos da sensación de control y, por tanto, nos satisface y nos acerca a la virtud.

Quien sienta que no lo ha conseguido que no desespere, la carrera comienza de nuevo cada día, la lucha por encontrar el equilibrio no se detiene en ninguna época del año, y nunca es tarde para disfrutar de la satisfacción de conseguir encontrarlo.

Les animo a leer textos de los estoicos, a practicar la virtud ya buscar el equilibrio en todo.

Marta Santaeulària

Cól núm 8318