En Terapia individual, Terapia infanto - juvenil

¿De qué se trata?

En primer lugar, se trata de un trastorno mental clasificado dentro de los trastornos obsesivos-compulsivos o relacionados. Consiste en una preocupación excesiva y angustiosa por la percepción distorsionada de uno o más defectos en cuerpo que pueden ser imaginarios o reales pero ligeros en comparación con cómo lo percibe la persona.

Seguidamente, esta preocupación va acompañada de conductas externas o mentales repetitivas encaradas a comprobar, compensar o esconder los defectos percibidos como respuesta a la angustia.

Por tanto, puede llegar a ser un trastorno muy absorbente y agotador. Lo cierto es que estas conductas repetitivas acaban aumentando la angustia y alimentando el problema.

En algunos casos, si el paciente no es muy consciente de su distorsión en la percepción y puede permitírselo económicamente, acabará pasando por quirófano para realizarse cirugías estéticas.

Para que se considere un trastorno es necesario que se esté produciendo un nivel de malestar significativo y un deterioro de algún área vital (social, personal, laboral, familiar, etc.).

Suele estar asociado a mucha vergüenza, miedo al rechazo de los demás, baja autoestima y alto riesgo de suicidio

¿Es frecuente?

La prevalencia estaría en torno a entre el 1,7% y el 2,5%.

Por otra parte, la prevalencia puede ir subiendo hasta el 10% si hablamos de pacientes de cirugías estéticas.

Por lo que respecta al género, la distribución es bastante equitativa. La edad media en la que se puede originar el trastorno son 16 o 17 años, en la adolescencia.

La edad en que más frecuentemente empiezan a aparecer los primeros síntomas o preocupaciones subclínicas es a los 12 o 13 años.  Por último, dos terceras partes de los pacientes presentan el trastorno desde antes de los 18 años.

Otros trastornos asociados

Por lo que respecta a trastornos asociados, encontramos con una frecuencia del 50% el trastorno delirante. Este trastorno implica la presencia de ideas delirantes de referencia como, por ejemplo, creer que el resto de gente se ríe del defecto percibido o que todo el mundo lo mira.

También está relacionado con los trastornos de la conducta alimentaria. No pueden ser comórbidos porque siempre prevalece el trastorno de conducta alimentaria, pero entre un 10 y un 30 por ciento de pacientes de TDC ha sufrido TCA en algún momento de su vida.

Por último, los trastornos que suelen ser más comórbidos en el TDM son la depresión, el TOC, la fobia social y trastornos relacionados con sustancias.

Origen

El TDM está asociado con tasas altas de abandono o abuso durante la infancia. También la prevalencia es elevada en parientes de primer grado de personas con TOC (Trastorno obsesivo-compulsivo).

Tratamiento

La terapia actualmente más indicada por este tipo de trastorno es la terapia cognitiva y conductual. Las terapias que realizamos en nuestro centro pertenecen a este grupo.

Los pacientes de TDM también pueden beneficiarse de algunos tratamientos farmacológicos paralelos a base de antidepresivos.

Por último, cabe comentar que no suelen beneficiarse de intervenciones quirúrgicas, que en la mayoría de casos se produce un empeoramiento del trastorno o, como mínimo, el paciente no terminará de quedar satisfecho.

 

Patricia Vílchez Las Heras

Psicóloga sanitaria infanto-juvenil

Colegiada 21639